Delmira Agustini
Amor, la noche estaba trágica y sollozante
cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;
luego, la puerta abierta sobre la sombra helante,
tu forma fue una mancha de luz y de blancura.
Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante;
bebieron en mi copa tus labios de frescura;
y descansó en mi almohada tu cabeza fragante;
me encantó tu descaro y adoré tu locura.
¡Y hoy río si tú ríes, y canto si tú cantas;
y si duermes, duermo como un perro a tus plantas!
¡Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera;
y tiemblo si tu mano toca la cerradura;
y bendigo la noche sollozante y oscura
que floreció en mi vida tu boca tempranera!
Para el profesor Rafael Fernández mi reconocimiento; este blog debiera circular entre los profesores y alumnos de nuestra enseñanza media. Lo que tú nos brindas es un acervo entrañable de este uruguay que debiera ser rodoniano y no es nada. Si quieres entrar a mi blog (toques de tempestad), debes hacerlo por google escribiendo http://xavier-lacoctelera-net.lacoctelera.net
ResponderEliminarMis saludos a ti y al colega salteño, integrante del blog anterior.
xavier